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Este será el espacio para publicar "mis tareas" de Lengua y Comunicación, materia del 1º año de la Tecnicatura en Informática que curso en el ISTP



domingo, 25 de septiembre de 2011


 Graduarse del Nivel Medio: ¿salto hacia el vacío?

Cuando egresé del Nivel Medio sentí que caía en un abismo; lo único que había hecho durante la secundaria era cumplir con las tareas, estudiar para las pruebas, en definitiva, fui una alumna correcta que obedeció cada uno de los programas ofrecidos por el sistema.
Pero después de ingresar a la Escuela de Lengua y comprobar, primero, que no era mi vocación y segundo, que no nos habían enseñado a desenvolvernos en forma independiente, a investigar, a estudiar; me sentí frustrada por toda esa situación y comencé a buscar trabajo.
Y fue otra frustración. Porque no sabía llenar un currículum, porque no tenía experiencia laboral, y tampoco me habían enseñado cómo “venderme” como un producto útil para la empresa a la cual me estaba postulando.

La finalización del Nivel Medio supone una crisis para el adolescente ya que en esta instancia debería tener en claro cuales son sus metas para el futuro, ya sea si planea seguir el Nivel Terciario o Universitario, o decide trabajar.
La educación secundaria debe formarlos en competencias tanto generales como laborales. Y ante la debilidad de este tipo de formación, la experiencia educativa no los habilita lo suficiente para una inserción  productiva y positiva en la sociedad, por lo cual puede decirse que este “puente” entre la vida escolar y la vida real, entre el colegio y la educación superior o el trabajo está quebrado.

Para quienes deciden y pueden continuar con una educación superior deben enfrentarse a los cambios que implican pasar de un nivel a otro, lo que Santos Guerra llama “bisagras del sistema” (1990). Desde la perspectiva sociológica y cultural se pone el foco en las  nuevas situaciones a las que tienen que enfrentarse los alumnos. El tránsito de una institución a otra esencialmente diferente conlleva cambios en cuanto a la responsabilidad que asume el estudiante respecto de la organización del tiempo, la toma de decisiones, el estudio más o menos fragmentado, entre otras características.
Bean (1985) habla, además del desempeño académico, de los factores psicológicos: las metas, la utilidad de lo aprendido percibida por el alumno y las interacciones tanto con pares como con docentes.
Estos factores, entre otros, determinarán la permanencia o deserción del alumno en el nivel superior de enseñanza.
Es por ello que se hace imprescindible un proyecto donde, en el último año de permanencia en la escuela secundaria, se pueda orientar al alumno hacia las características de vida futura que desee o que más le convenga.
Un proyecto que incluya orientación vocacional, visitas a las universidades e institutos terciarios (sin importar la especialidad de la escuela a la cual se concurre) donde se puedan presenciar clases que posibiliten a los jóvenes tomar conciencia de la elección de la carrera a cursar en un futuro, entrevistas a profesionales para saber si es el campo de acción donde les interesaría actuar, entre otras actividades. En cuanto a las posibilidades laborales, implementar materias donde se forme al alumno para el trabajo y la vida: estrategias de búsqueda de empleo (elaboración de curriculums, presentación ante una entrevista laboral), acuerdos con empresas para la realización de pasantías rentadas, etc.
Si bien algunas instituciones educativas privadas se están ocupando del tema, no ocurre lo mismo en el sector público, donde los alumnos que culminan este nivel y, si tienen metas claras y son constantes (ya que, en general, la enseñanza es más limitada que en los establecimientos privados), lograrán arribar al futuro deseado.
En una sociedad donde se declara cada vez más que “todo es para todos y todas”, ésta sería una buena oportunidad para demostrarlo.

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